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Baiona Rinde Homenaje a ‘Tilducha’, Matilde del Pilar Montaña Miranda, con el Prestigioso Lazo de Honor

El Concello de Baiona ha distinguido a Matilde del Pilar Montaña Miranda, conocida cariñosamente como ‘Tilducha’, con el Lazo de Honor. Un reconocimiento a sus 92 años de vida, dedicados a la enseñanza y conservación de las labores tradicionales y al emprendimiento en la villa.

Baiona, Pontevedra – En un acto cargado de emotividad y profundo reconocimiento, el Concello de Baiona ha entregado el Lazo de Honor de la Villa a Matilde del Pilar Montaña Miranda, universalmente conocida y querida como “Tilducha”. La distinción, concedida por la Comisión de Honores y Distinciones del municipio, celebra una vida dedicada a la preservación de las artes tradicionales, el emprendimiento y la transmisión de conocimiento a generaciones de baioneses. Desde el consistorio se ha querido honrar la trayectoria vital y social de esta vecina ejemplar, cuya labor ininterrumpida durante 33 años impartiendo clases de labores en la Casa de la Tercera Edad de Baiona es solo una faceta de su profunda conexión con la comunidad y sus tradiciones.

El Lazo de Honor representa el máximo reconocimiento municipal, otorgado por las corporaciones locales para destacar y agradecer públicamente la contribución excepcional de aquellos ciudadanos cuya dedicación y obra han enriquecido significativamente el tejido social, cultural y económico de la localidad. En el caso de “Tilducha”, este galardón subraya su incansable esfuerzo por mantener vivas las técnicas de calceta y costura, oficios que forman parte esencial del acervo cultural de Baiona y que corren el riesgo de perderse en la vorágine de la modernidad. La ceremonia, presidida por el alcalde Jesús Vázquez Almuiña y a la que asistieron otras autoridades municipales, se convirtió en un merecido homenaje a una mujer cuya historia personal es un testimonio vibrante de creatividad, resiliencia y generosidad.

Los Orígenes de una Artista y Emprendedora Incansable

La historia de Matilde del Pilar Montaña Miranda, nacida en Sabarís (Baiona) el 1 de septiembre de 1933, es un claro ejemplo de cómo una pasión temprana, cultivada con tenacidad y visión, puede florecer hasta convertirse en una fructífera trayectoria vital y profesional. Desde muy joven, “Tilducha” demostró una inclinación innata por las labores, destacando de manera sobresaliente en esta disciplina durante su etapa escolar, donde siempre figuraba en el cuadro de honor. Su primer gran proyecto de calceta, un vestido, lo tejió a la temprana edad de 12 años, en una época donde las herramientas no eran precisamente convencionales. Los Reyes Magos le obsequiaron con lana, y su ingenioso hermano, con las puntas afiladas de unos radios de bicicleta, le fabricó las agujas necesarias para dar vida a su creación.

Pero “Tilducha” no se conformó con ser meramente una aficionada. Su espíritu inquieto y su deseo de dominar el arte la impulsaron a buscar una formación más profunda. A los 20 años, se adentró en el mundo del corte y confección, adquiriendo unos conocimientos que no solo moldearían su futuro, sino que sentarían las bases para una vocación que acabaría definiendo gran parte de su existencia. Estas enseñanzas profesionales despertaron en ella una vocación indomable, transformando su habilidad manual en una dedicación principal que la acompañaría durante toda su vida, convirtiéndose en el eje central de su trayectoria.

El Espíritu Emprendedor de «Mimonti» y Telemar

El impulso emprendedor de “Tilducha” dio un paso decisivo cuando, recién finalizados sus estudios de corte y confección, decidió dar rienda suelta a su visión empresarial. Así nació “Mimonti”, una academia de corte y confección ubicada en A Ramallosa. Este centro no era un mero lugar de enseñanza, sino un espacio donde la creatividad fluía libremente, llegando incluso a confeccionar vestidos de novia, una tarea que exige una maestría y una delicadeza excepcionales. Paralelamente a su faceta formativa y empresarial, la vida personal de “Tilducha” se enriqueció con el matrimonio a los 21 años con el baionés José Luis Pazo. Fruto de su unión, formaron una familia numerosa, con una hija y dos hijos, quienes a su vez les han dado la alegría de tener cuatro nietos.

La pareja Pazo-Montaña demostró una notable sinergia empresarial, llegando a gestionar una red de seis tiendas. Cinco de ellas se situaban en el propio Baiona, y una sexta en Panxón. Bajo la denominación comercial “Telemar”, estas tiendas ofrecían una amplia gama de productos, pero fue la “Boutique Tilducha”, en el emblemático paseo de Elduayen, la que se convirtió en el epicentro de su creatividad personal. En esta boutique, la producción propia de “Tilducha” eclipsaba a las colecciones distribuidas por comerciales, demostrando el poder de su arte y su conexión con el público. En su momento de mayor esplendor, la empresa llegó a emplear a 22 personas, un hito significativo que refleja el impacto económico y social de su actividad en la comarca. Esta iniciativa emprendedora se suma a la rica historia de cómo los vecinos de Baiona han sabido potenciar la economía local, similar a las estrategias implementadas en otros municipios como O Porriño con sus más de 28.000 m² de aparcamiento gratuito para impulsar el comercio.

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Una Legado Vivo: Enseñando y Preservando las Tradiciones a los 92 Años

Lo verdaderamente extraordinario de la historia de “Tilducha” es que su labor no ha cesado con el paso de los años ni con la consecución de reconocimientos. A sus 92 años, Matilde del Pilar Montaña Miranda continúa dedicada a la enseñanza, transmitiendo su invaluable conocimiento a una nueva generación de aprendices. Actualmente, cuenta con 22 alumnas, un grupo diverso que abarca tanto a jóvenes ávidas de aprender técnicas tradicionales como a mujeres mayores que desean perfeccionar o redescubrir estas artes manuales. La implicación de “Tilducha” es total: dedica cuatro horas diarias, tres días a la semana, a compartir sus secretos y trucos con sus alumnas.

Durante los meses estivales, cuando la Casa de la Tercera Edad cierra sus puertas, el grupo se traslada a la cafetería Monterrey, demostrando la flexibilidad y el compromiso que rodean estas clases. La influencia de “Tilducha” trasciende las fronteras de Baiona, ya que también impartió docencia en la Casa del Mar de Baiona, así como en localidades cercanas como Gondomar, Mougás y Redondela, extendiendo su legado por toda la geografía pontevedresa. Esta vocación por la enseñanza y la preservación de las labores tradicionales, que mantiene viva tras casi ocho décadas dedicadas a la calceta, es un pilar fundamental en la identidad cultural de la zona. Su compromiso con el alumnado y su dedicación a las tradiciones son un ejemplo inspirador, recordándonos la importancia de honrar y mantener vivas las costumbres que nos definen, un espíritu que también se manifiesta en iniciativas culturales como la presentación de ‘Crónicas de la Villa de Baiona’ de Pedro G. Cuartango, que rescatan la historia y el acervo local.

El reconocimiento del Concello de Baiona a “Tilducha” no es solo un homenaje a una persona, sino una celebración de la perseverancia, el talento y la dedicación a la preservación de la cultura popular. Su figura se erige como un faro, iluminando el camino para que las artes tradicionales sigan prosperando y conectando a las generaciones presentes con el legado de sus antepasados. La villa de Baiona, con este gesto, reafirma su compromiso con la memoria histórica y la puesta en valor de sus ciudadanos más emblemáticos, aquellos que, como “Tilducha”, tejen el presente con los hilos del pasado.

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